Honor, identidad y compromiso: la U.E. Vigotsky vivió el Juramento a la Bandera y la proclamación de sus nuevos representantes

Con profundo sentido cívico y en un ambiente marcado por la emoción, el orgullo y el reconocimiento al esfuerzo académico, la Unidad Educativa Vigotsky realizó la ceremonia de Juramento a la Bandera y proclamación de Abanderado, Portaestandartes y Escoltas correspondiente al año lectivo 2026–2027. El encuentro reunió a autoridades, docentes, estudiantes y familias para acompañar a quienes, gracias a su trayectoria académica, recibieron la responsabilidad de representar a la institución y portar sus símbolos en los actos oficiales.

La ceremonia se desarrolló en el marco del 26 de septiembre, Día de la Bandera Nacional del Ecuador, una fecha que ocupa un lugar especial dentro del calendario cívico del país. La bandera tricolor, conformada por los colores amarillo, azul y rojo, constituye uno de los principales símbolos de identidad nacional y recuerda a los ecuatorianos una historia construida a través de diferentes etapas de transformación y consolidación de la República. En el ámbito educativo, esta conmemoración adquiere además un significado formativo: permite que las nuevas generaciones comprendan que el respeto a los símbolos patrios está estrechamente relacionado con los valores, la responsabilidad y la construcción de ciudadanía.

Uno de los momentos centrales de la jornada fue la proclamación de los estudiantes que obtuvieron las principales distinciones académicas. De acuerdo con el acta institucional correspondiente al año lectivo 2026–2027, José Andrés Dávalos Samaniego, con un promedio de 9,886, fue proclamado Abanderado del Pabellón Nacional. Como Portaestandarte de la Ciudad fue designado Alexis Ariel Moyón Merlo, con un promedio de 9,846, mientras que Romina Alexandra Jácome Pazmiño, con 9,816, recibió la distinción de Portaestandarte del Plantel.

Las distinciones continuaron con la designación de los estudiantes que acompañarán a los principales símbolos institucionales. Romina Alexandra Quinancela Freire, con un promedio de 9,757, fue proclamada Primera Escolta del Pabellón Nacional, y Dorian David Santillán Valladares, con 9,578, asumió como Segundo Escolta del Pabellón Nacional. En representación de la ciudad, fueron designados Roberto Emiliano Ricaurte Larrea, con 9,563, como Primer Escolta del Portaestandarte de la Ciudad de Riobamba, y Génesis Analia Erazo Portilla, con 9,562, como Segunda Escolta.

El cuadro de honor se completó con Matías Alejandro Luna Rivera, con un promedio de 9,558, quien fue designado Primer Escolta del Portaestandarte del Plantel, y Leilany Danahe García Gorozabel, con 9,507, quien recibió la distinción de Segunda Escolta del Portaestandarte del Plantel. Cada una de estas designaciones representa el resultado de un proceso académico y, al mismo tiempo, el inicio de una nueva responsabilidad frente a sus compañeros y a toda la comunidad educativa.

Durante la ceremonia, la Dra. Liliana Jiménez, rectora de la Unidad Educativa Vigotsky, dio la bienvenida a los presentes y felicitó especialmente a los estudiantes que alcanzaron estas distinciones. En sus palabras destacó el esfuerzo que existe detrás de cada logro académico y reconoció también a quienes participaron en el Juramento a la Bandera. Su mensaje puso en valor el acompañamiento de las familias y docentes, recordando que los resultados alcanzados por los estudiantes son también el reflejo de un proceso compartido de aprendizaje, disciplina y perseverancia.

La solemnidad de la jornada alcanzó uno de sus puntos más significativos durante el juramento colectivo. Frente a la Bandera Nacional, los estudiantes expresaron públicamente su compromiso, convirtiendo la ceremonia en un momento de reflexión sobre los valores que deben acompañar su formación. Posteriormente se realizó el juramento individual, en el que cada estudiante asumió personalmente el significado de este compromiso. Las palabras pronunciadas en estos momentos dieron un carácter especial a una ceremonia que, más allá del protocolo, representa una experiencia de identidad y pertenencia.

La conferencia alusiva a la fecha estuvo a cargo de Katherine Ramos, quien ofreció a los estudiantes un discurso motivador desde una perspectiva cívica vinculada con la realidad actual. Su intervención invitó a mirar el significado de ser ciudadano más allá de los actos conmemorativos y a comprender que la responsabilidad con el país también se construye desde las decisiones cotidianas, el respeto hacia los demás, la participación responsable y la preparación para afrontar los desafíos de la sociedad. Su mensaje conectó el significado histórico de la Bandera con el papel que los jóvenes están llamados a desempeñar en el presente y en el futuro del Ecuador.

Uno de los testimonios más emotivos de la ceremonia fue el de José Andrés Dávalos Samaniego, Abanderado del Pabellón Nacional, quien compartió unas palabras de agradecimiento dirigidas a quienes han sido parte fundamental de su trayectoria. Con especial emoción, reconoció a sus maestros, a su familia y a sus amigos, agradeciéndoles por haberlo acompañado y guiado hasta alcanzar este momento. Su intervención permitió comprender que detrás de un promedio académico existe una historia de acompañamiento, esfuerzo, aprendizajes y personas que aportan para que cada estudiante pueda alcanzar sus metas.

La ceremonia continuó con uno de los actos de mayor simbolismo: el cobijamiento de la Bandera Nacional. Bajo el tricolor ecuatoriano, los estudiantes vivieron un momento que representa el compromiso con los valores que este símbolo encarna y con la responsabilidad de representar dignamente a su institución y a su país. Para las familias presentes, este instante también significó contemplar el resultado de años de formación y acompañamiento, viendo a sus hijos asumir nuevos retos dentro de su vida estudiantil.

El acto protocolario permitió además recordar que la excelencia académica no constituye únicamente una cifra o un promedio, sino el resultado de hábitos, constancia, responsabilidad y acompañamiento. Los estudiantes proclamados como Abanderado, Portaestandartes y Escoltas pasan ahora a ocupar un lugar de referencia dentro de la comunidad Vigotsky, con la oportunidad de demostrar que el mérito académico puede ir de la mano con valores como el respeto, la solidaridad, la responsabilidad y el compromiso.

De esta manera, la Unidad Educativa Vigotsky conmemoró el Día de la Bandera desde una perspectiva que integra historia, identidad, excelencia académica y formación ciudadana. La ceremonia dejó como protagonistas a nueve estudiantes que hoy reciben el reconocimiento a su trayectoria, pero también un mensaje para toda la comunidad: cada generación tiene la responsabilidad de construir su propio camino y aportar, desde sus capacidades y decisiones, a la sociedad de la que forma parte.

Entre emociones, palabras de gratitud, voces que pronunciaron el juramento y la presencia solemne de la Bandera Nacional, la jornada se convirtió en uno de esos momentos que permanecen en la memoria escolar. Para José Andrés Dávalos Samaniego, Alexis Ariel Moyón Merlo, Romina Alexandra Jácome Pazmiño, Romina Alexandra Quinancela Freire, Dorian David Santillán Valladares, Roberto Emiliano Ricaurte Larrea, Génesis Analia Erazo Portilla, Matías Alejandro Luna Rivera y Leilany Danahe García Gorozabel, este acto marca el inicio de una nueva etapa de responsabilidad y representación.

Porque portar un símbolo patrio no significa únicamente llevar una bandera: significa representar una historia, asumir un compromiso y honrar con acciones aquello que se proclama con palabras.  En la Unidad Educativa Vigotsky, esta ceremonia reafirmó el propósito de formar estudiantes capaces de alcanzar la excelencia académica sin dejar de lado aquello que da sentido a la educación: crecer con valores, actuar con responsabilidad y prepararse para contribuir a la construcción de un mejor país.